A veces es difícil entender el por qué los amigos se van. Y aunque suena a que deben partir de este mundo para que esto suceda, no es cierto.
A menudo, se presentan situaciones que provocan malos entendidos, asperezas y sentimientos que consciente o inconscientemente alejaron a esas personas que formaron parte de nuestras vidas.
El amigo que se alejó por un comentario que parecía un pretexto para alejarse, la amiga que en sus nuevas ocupaciones ya no le queda tiempo ni para un breve mensaje, el amigo que ya no pudo con su enfermedad… ¿Cuál de estos se encuentra más lejos?
Es casi seguro que la respuesta a esta pregunta sería “Obvio, el que ha muerto” pero no. Porque ese amigo aunque ya no esté físicamente entre nosotros; lo está en sus palabras, en sus recuerdos, en sus ocurrencias. Pero el amigo que se ha alejado sin una razón aparente, ese que se fue, en silencio, lo hizo por voluntad propia y porque aún teniendo la capacidad de regresar, no lo hace. Ese es por el que podemos sentirnos tristes, suspirar y decir “Cuando un amigo se va”
Con mucho cariño para ese amigo con quien nunca más podré conversar.

Deja un comentario